Song of the Lonely Mountain

Lo ha hecho. Lo ha vuelto a hacer. Neil Finn ha conseguido una vez más que le adore a él y que adore a su música. Desde que leí que iba a ser el encargado de crear la melodía final de “The Hobbit: An Unexpected Journey” supe que este hombre podía crear pura magia. Y no me ha defraudado.

Quizás mi opinión esté un poco sesgada dado el enorme aprecio que le profeso a Neil desde hace algunos años, y también puede que mi entusiasmo no sea compartido por todo el mundo, pero precisamente porque conozco su trayectoria y porque conozco la obra de Tolkien creo que puedo afirmar que ha hecho un excelente trabajo.

Tomando como base la canción que Thorin y compañía entonan en Bolsón Cerrado, Neil crea un tema que parece extraído de las mismas entrañas de la tierra. Todo un tema enano, sí señor. Con sus referencias a la Montaña Solitaria, a la Piedra del Arca, a la búsqueda y lucha que emprenden para recuperar su reino perdido. Todo ello aderezado con la cálida voz de Neil, el uso de unos sugerentes coros masculinos -que me recuerdan mucho a algunos temas del “Together Alone” de Crowded House-, y el constante repiqueteo de martillo y yunque tan típicamente enanos, envueltos por una melodía a medio camino entre el pop y el folk.

Si cierras los ojos escuchando esta canción seguro que puedes imaginarte a Thorin (que desde ahora y por siempre tendrá para mí el rostro de Richard Armitage), a Kili, a Fili, a Gloin, a Dwalin, a Balin o a cualquier otro enano trabajando en sus minas, buscando tesoros ocultos en la tierra, recorriendo la inmensidad de sus cuevas mientras sueñan con un futuro mejor, con su reino restituido, su honra recuperada y Smaug enterrado para siempre. ¿Acaso no os resulta sugerente la siguiente estrofa?

Some folk we never forget

Some kind we never forgive

Haven’t seen the back of us yet

We’ll fight as long as we live

Si la trilogía de “El Señor de los Anillos” tenía voz de mujer con los estupendos temas de Enya, Emiliana Torrini y Annie Lennox, parece que, de momento, “El Hobbit” se expresa con voz de hombre o, mejor dicho, con voz de Enano. Y si queréis saber como suena, no tenéis más que acceder al link que proporciona RollingStone. Todo un regalo para los sentidos.

Un libro añejo

Era un largo verano de los alegres años 20. Un joven profesor del Pembroke College de la Universidad de Oxford, de nombre John Ronald Reuel Tolkien, se encontraba corrigiendo varios exámenes de literatura inglesa. El tiempo pasaba despacio. Hoja tras hoja leía frases sin demasiado interés, hasta que llegó a sus manos una hoja en blanco, impoluta, inmaculada. Y hete aquí que el joven profesor cogió una pluma y, casi sin pensar, escribió: “En un agujero en el suelo vivía un hobbit“. En aquel momento no sabía lo que era un hobbit ni por qué motivo habría de vivir en semejante lugar, pero gracias a la maestría de aquel hombre, amante de la filología y de los mitos nórdicos, a lo largo de casi una decada se fue creando una de las mejores obras de fantasía que se conservan hoy día.

Publicado el 21 de septiembre de 1937 por la editorial George Allen & Unwin, El Hobbit nació como un cuento infantil más, con la única pretensión de vender el suficiente número de ejemplares como para amortizar su publicación. Sin embargo, las buenas críticas recibidas y el hecho de que la primera edición se agotara en tiempo record convirtieron la humilde obra de aquel profesor en todo un éxito. Tanto que poco tiempo después su editor le pediría una continuación, surgiendo de este modo El Señor de los Anillos.

Hoy, por tanto, se cumplen 75 años de tan maravillosa obra, justo el mismo año en que se estrenará la primera de las tres películas creadas por Peter Jackson para inmortalizar en la gran pantalla las andanzas de Bilbo, Gandalf, Thorin y compañía.

Si eres una de esas personas que no has tenido oportunidad de disfrutar de semejante maravilla, no te preocupes, tienes la suerte de contar con mil y una ediciones, a cada cual más cuidada, incluída la edición exclusiva y limitada de 3.500 ejemplares que Minotauro puso a la venta el pasado miércoles.

Y en el caso de que no seas amante de la lectura, tú te lo pierdes. Aunque, tranquilo, ya queda menos para las películas…