John + The Machine

North and South + Richard Armitage + Florence & The Machine = Felicidad absoluta.

Con qué pocas cosas se puede sonreir. Y John Thornton es una de ellas (con el permiso de mi hubby, claro está).

There’s a drumming noise inside my head

That starts when you’re around

I swear that you could hear it

It makes such an almighty sound

There’s a drumming noise inside my head

That throws me to the ground

I swear that you should hear it

It makes such an almighty sound

Louder than sirens

Louder than bells

Sweeter than heaven

And hotter than hell

I ran to a tower where the church bells chime

I hoped that they would clear my mind

They left a ringing in my ear

But that drum’s still beating loud and clear

Louder than sirens

Louder than bells

Sweeter than heaven

And hotter than hell

Louder than sirens

Louder than bells

Sweeter than heaven

And hotter than hell

Louder than sirens

Louder than bells

Sweeter than heaven

And hotter than hell

As I move my feet towards your body

I can hear this beat, it fills my head up

And gets louder and louder

It fills my head up and gets louder and louder

I run to the river and dive straight in

I pray that the water will drown out the din

But as the water fills my mouth

It couldn’t wash the echoes out

But as the water fills my mouth

It couldn’t wash the echoes out

I swallow the sound and it swallows me whole

Till there’s nothing left inside my soul

As empty as that beating drum

But the sound has just begun

As I move my feet towards your body

I can hear this beat, it fills my head up

And gets louder and louder

It fills my head up and gets louder and louder

There’s a drumming noise inside my head

That starts when you’re around

I swear that you could hear it

It makes such an almighty sound

There’s a drumming noise inside my head

That starts when you’re around

I swear that you could hear it

It makes such an almighty sound

Louder than sirens

Louder than bells

Sweeter than heaven

And hotter than hell

Louder than sirens

Louder than bells

Sweeter than heaven

And hotter than hell

As I move my feet towards your body

I can hear this beat, it fills my head up

And gets louder and louder

It fills my head up and gets louder and louder

El mundo de Rufus

En uno de mis muchos paseos por el mundo virtual en el que vivimos instalados hoy día me he topado con un personaje que me ha cautivado el corazón.

Billy Browne es un australiano afincado en Melbourne, propietario de un precioso gato llamado Rufus. Un día el minino cayó enfermo y el veterinario le mandó unas gotitas para los oídos que su dueño debía aplicarle todos los días. Aquel tratamiento, necesario para que la enfermedad remitiese, era una tortura para el pobre Rufus, quien acabó cogiéndole manía a su abnegado propietario e incluso se escondía de él cada vez que llegaba a casa.

Así pues, Billy, como muestra de agradecimiento a Rufus por tener que soportar el tratamiento, y a modo de disculpa por el daño que le había podido causar, decidió hacerle un regalo. ¿Y qué les gusta a los mininos? Pues una de sus mayores aficiones es subirse a lo alto de cualquier sitio, entrar y salir por cualquier agujero inverosímil y buscar confort en rincones de lo más variopintos, así que Billy se propuso construirle una torre de cartón en la que pudiera hacer todas esas cosas. Se puso manos a la obra, lo grabó en vídeo y lo colgó en youtube. Y este es el resultado:

El vídeo ha tenido tanto éxito que en poco más de un mes ha recibido más de tres millones de visitas, y Rufus se ha convertido en un personaje tan popular que, incluso, tiene su propia página de Facebook (de acceso público) donde su dueño va colgando nuevas fotos y vídeos de tan adorable mascota.

Yo quiero un Rufus.

Churras con merinas

Cada vez hay más gente en este bendito país emperrado en hacer precisamente eso, mezclar y confundir cosas que no tienen nada que ver.

Para muestra un botón. Este próximo domingo se juega el no-sé-cuantosavo “clásico” en lo que va de siglo. Y ya sabemos lo que eso conlleva: horas y horas de tertulias televisivas y radiofónicas sobre lo bien que está Messi y lo triste que está Cristiano, que si Iker las para todas, que si Iniesta vale un potosí… Hasta ahí, a pesar del hartazgo que todo ello me genera, todo normal. Pero, amigos, de repente alguien tiene la brillante idea de enfocar el clásico como un  escenario de combate más del órdago nacionalista que Artus Mas y cía han lanzado durante las últimas semanas.

“Trae la estelada al Camp Nou” es el eslogan utilizado para llenar el campo del Barça de banderas independentistas, reivindicando con ello un Estado catalán desgajado de España y tratando de hacer un zas-en-toda-la-boca a todos aquellos que no comulgan con la idea.

Cada uno tiene unos ideales y hay que respetarlos, de eso no hay duda, pero, ¿por qué narices tratar de convertir un evento deportivo en algo más? ¿Por qué tratar de vincular a toda costa a un equipo de fútbol con un determinado ideario cuando ese equipo tiene muchísimos seguidores que podrían sentirse disgustados por él? ¿Por qué tratar de convertir al Barça en adalid del independentismo catalán cuando tantos de sus jugadores han hecho todo y más por conseguir triunfos colectivos para toda España?

Y luego están los que se posicionan justo en el bando contrario, que ven catalanismo por todos lados, criticando todo lo que se hace desde Cataluña y tratando de covertir en enemigos a quienes no tienen por qué serlo.

No sé si las personas que fomentan esto son muchas o cuatro gatos, eso me da igual. Simplemente es que nunca entendí a los que mezclan churras con merinas.

Musicoterapia

Musicoterapia“: Dícese del proceso que se vale del uso de la música y sus elementos (sonido, ritmo, melodía y armonía) para generar un efecto curativo, no sólo a nivel físico sino también a nivel mental, de individuos o grupos de individuos, facilitando y promoviendo el aprendizaje, el movimiento, la expresión, la comunicación y las relaciones entre ellos, con el fin satisfacer sus necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas, desarrollando potenciales y restaurando funciones del individuo de manera que éste pueda lograr una mejor integración intra o interpersonal y consecuentemente una mejor calidad de vida.

En épocas tan oscuras como las que nos está tocando vivir, rodeados de sombras e incertidumbre, con la sensación de que todo puede venirse abajo en cualquier momento, viendo y escuchando cosas que no cabían en nuestra imaginación, cada uno se aferra a lo que puede para mantenerse a flote, remar en la dirección correcta y seguir adelante con la cabeza alta.

Cuando nos quedamos solos con nuestros pensamientos, esos capaces de subirnos a lo más alto o empotrarnos contra el suelo, necesitamos algo con lo que mantener la mente ocupada y el corazón en marcha. Hay tantas posibilidades como personas, pues cada uno recurre a aquello que su interior más anhela y con lo que se siente más reconfortado. En mi caso creo que lo que mejor funciona es la música.

No nací con dotes para el canto. No toco ningún instrumento. Ni siquiera sabría leer una partitura básica. Pero aún así, cuando necesito que ciertas voces se acallen o que otras hablen más alto, lo mejor que puedo hacer es poner un disco, cerrar los ojos y dejarme llevar. Y una de mis mejores terapias es esta.

¿Por qué? No sabría decirlo. Pero, parafraseando a Gandalf en el último trailer de “El Hobbit”: puede que tenga miedo y que me infunda valor.

Si los gatos hablaran…

Los que me conocen son más que conscientes de mi ligera obsesión por los gatos. Hermosos, elegantes, enigmáticos, ¿cómo no adorarlos? Sólo hay que darse un paseo por internet para ver la cantidad de gente que, como yo, beben los vientos por tan maravillosas criaturas y que, con toda generosidad, comparten todo tipo de anécdotas, fotografías y vídeos, a cada cual mejor.

Aunque este es viejo, no me he podido resistir y he decidido rescatarlo de youtube para compartirlo con todos vosotros. ¿De qué hablarán los gatos cuando se quedan a solas?

Si tenéis curiosidad, aquí está el original. Sin doblajes.

¡Feliz Cumpleaños!

Hoy 22 de septiembre celebramos un doble cumpleaños muy especial: el de nuestros queridos Bilbo y Frodo.

Recordemos aquella maravillosa Fiesta del Árbol. Comida, bebida, buena música, fuegos artificiales. Y ante todo buenos y honorables hobbits. ¿Qué más se puede pedir?
Así pues, alcemos nuestras copas y brindemos por ellos. ¡Salud!

Un libro añejo

Era un largo verano de los alegres años 20. Un joven profesor del Pembroke College de la Universidad de Oxford, de nombre John Ronald Reuel Tolkien, se encontraba corrigiendo varios exámenes de literatura inglesa. El tiempo pasaba despacio. Hoja tras hoja leía frases sin demasiado interés, hasta que llegó a sus manos una hoja en blanco, impoluta, inmaculada. Y hete aquí que el joven profesor cogió una pluma y, casi sin pensar, escribió: “En un agujero en el suelo vivía un hobbit“. En aquel momento no sabía lo que era un hobbit ni por qué motivo habría de vivir en semejante lugar, pero gracias a la maestría de aquel hombre, amante de la filología y de los mitos nórdicos, a lo largo de casi una decada se fue creando una de las mejores obras de fantasía que se conservan hoy día.

Publicado el 21 de septiembre de 1937 por la editorial George Allen & Unwin, El Hobbit nació como un cuento infantil más, con la única pretensión de vender el suficiente número de ejemplares como para amortizar su publicación. Sin embargo, las buenas críticas recibidas y el hecho de que la primera edición se agotara en tiempo record convirtieron la humilde obra de aquel profesor en todo un éxito. Tanto que poco tiempo después su editor le pediría una continuación, surgiendo de este modo El Señor de los Anillos.

Hoy, por tanto, se cumplen 75 años de tan maravillosa obra, justo el mismo año en que se estrenará la primera de las tres películas creadas por Peter Jackson para inmortalizar en la gran pantalla las andanzas de Bilbo, Gandalf, Thorin y compañía.

Si eres una de esas personas que no has tenido oportunidad de disfrutar de semejante maravilla, no te preocupes, tienes la suerte de contar con mil y una ediciones, a cada cual más cuidada, incluída la edición exclusiva y limitada de 3.500 ejemplares que Minotauro puso a la venta el pasado miércoles.

Y en el caso de que no seas amante de la lectura, tú te lo pierdes. Aunque, tranquilo, ya queda menos para las películas…